NUESTROS COMIENZOS

En 1992 un grupo de amigos de Sevilla tuvimos la suerte de conocer a Monseñor Oscar Andrés Rodríguez, hoy cardenal de Honduras y uno de los hombres relevantes de Centroamérica más comprometido con los pobres. Monseñor Oscar pidió a uno de nosotros, el sacerdote sevillano Benjamín García, que viajase a Honduras con el fin de complementar la formación de algunos de sus conciudadanos. Así iniciamos nuestra relación con Honduras.

Posteriormente, en octubre de 1998, aconteció el terrible desastre del HURACÁN MITCH, que asoló Honduras provocando miles de víctimas, destrucción de viviendas, carreteras, alcantarillados, pérdida de cosechas, etc. Se calcula que hizo retroceder al país 50 años en su desarrollo económico.

 

NUESTRO SUEÑO

En una noche de verano del año 2000, conocimos a Humberto Reyes, sacerdote hondureño que desde hace mucho tiempo está al servicio de los más pobres de su país. Acababa de suceder la desgracia del huracán Mitch, y le pedimos que nos contara como estaba la situación. El P. Humberto Reyes nos habló entonces  de su “sueño”: construir una centro de educación infantil para unos niños que se hallaban recogidos en unas naves industriales donde recibían enseñanza preescolar. Dichas naves, obvio es decirlo, no eran, en absoluto, el lugar adecuado para la educación de esos niños.

Así, y para hacer del “sueño” de Humberto una realidad, nació la ASOCIACIÓN PROYECTO HONDURAS con el objetivo de construir (y posteriormente mantener) un Centro de cuidado diurno para niños en la Colonia Reynel Fúnez en Comayagüela (Honduras).

Gracias a la colaboración de muchas personas que se hicieron socios de Proyecto Honduras, a lo recaudado mediante festivales benéficos, a donativos particulares y a una importante subvención de la Fundación El Monte, se pudo construir e inaugurar  el centro escolar en noviembre de 2001, apenas un año después de nacer Proyecto Honduras. Benjamín García, socio fundador de la asociación, nos representó a todos en tan feliz acto.